Un transportista de 58 años que trabajaba para una empresa de tratamiento de residuos de Bizkaia falleció el 14 de agosto por la mañana en las inmediaciones de su camión probablemente por un ataque al corazón antes de iniciar su jornada laboral y cargar el vehículo en Merca Oiartzun situado en el Polígono Aranguren de la localidad de Oreeta-Renteria.
El percance ocurrió a las 6 de la mañana antes de que iniciara su jornada de trabajo trasladando residuos de pescado de diversos proveedores para la empresa Gestorganik de Mundaka. El transportista se sintió indispuesto, con abundante sudoración, subió a la cabina de su vehículo y se desvaneció. Fue atendido en principio por sus compañeros que llamaron al personal sanitario que, desplazados en dos ambulancias, le realizaron maniobras de reanimación, sin éxito y falleció en ese lugar.
El trabajador llevaba por lo menos cuatro años cubriendo bajas y vacaciones de otros compañeros quienes constatan que uno de los principales factores de riesgo y causa de estos accidentes no traumáticos es la inseguridad y el estrés derivados de la precariedad. Son cada vez más frecuentes este tipo de siniestros por afecciones cardiacas. Es el sexto fallecido en la cabina de su vehículo por un ataque cardiaco este año 2025.
El pasado miércoles, 13 de agosto, por su parte, falleció un transportista navarro de 54 años, en el puerto de Barcelona mientras descargaba su camión en la empresa de vehículos EBRO. El chofer natural de Lodosa que llevaba 20 años afincado en territorio catalán, perdió la vida atrapado por la carga que le cayó encima en la zona franca de la capital catalana.
A su vez, Osalan informó en el mes de julio en su página web del fallecimiento en junio de un transportista en Bizkaia. El instituto vasco de Seguridad y Salud Laboral no ha dado más información, ni especifica la edad del transportista fallecido, qué ocurrió o donde acaeció el siniestro.
Contabilizando estas tres últimas víctimas ya son 13 los transportistas fallecidos en las carreteras de Euskal Herria a lo largo de este año. Todos los años muere por lo menos un transportista al mes, y en 2025, ya para el mes de agosto se ha alcanzado esa trágica estadística. El año pasado fueron 14 los fallecidos en total.
Hiru ha expresado su solidaridad con los familiares y amigos de los transportistas fallecidos y ha denunciado que la precariedad sigue matando transportistas. Cabe destacar la edad de las dos últimas víctimas de estos siniestros laborales, 58 y 54 años respectivamente. A partir de una edad, es evidente que los transportistas corren más riesgo de sufrir algún desvanecimiento, perdida de conocimiento o afección cardiaca. Por todo ello Hiru lleva años reclamando la jubilación anticipada y pidiendo que se tenga en cuenta la alta incidencia de los problemas cardiovasculares a la hora de elaborar los planes de prevención de riesgos laborales.



