De la N-232 a la AP-68: el lío de los desvíos y las bonificaciones

A mediados de julio saltó la noticia de que el Tribunal Supremo anulaba el desvío obligatorio de la N-212 a la AP-68. Pero no era así. Lo que el alto tribunal anulaba era en realidad el Real Decreto que estimaba el sistema de bonificaciones que se establecían para paliar, de alguna manera, este desvío obligatorio. Por muy raro que parezca, lo cierto es que todo responde a un lío monumental que a estas alturas ya debería estar claro y resuelto, pero que al cierre de esta edición de Garraiolariok aún no podemos ofrecer.

Todo empezó cuando el grupo Logístico Arnedo interpuso una demanda considerando que no era justo que se obligara a los camiones a desviarse a la autopista. Como decíamos al principio, el Tribunal Supremo dejó sin vigor el Real Decreto que, aunque en un principio se interpretó como una decisión contraria al desvío, lo cierto es que lo que anulaba eran las bonificaciones, ya que lo que regula el propio desvío no es un Real Decreto establecido por Fomento, si no una Orden de Tráfico sobre la que para finales de setiembre se tenía que pronunciar el Tribunal Superior de Justicia de Madrid pero del que aún no hay noticias. El Tribunal Supremo considera en su sentencia que el Gobierno de La Rioja no tiene competencia para firmar el convenio con el ministerio y la concesionaria, al mismo tiempo que tampoco cree que pueda bonificar a transportistas de otras comunidades además de que no queda demostrado que los causantes de la siniestralidad sean los vehículos pesados, ya que no hay estudios que demuestren este hecho como tal.

¿Cuál es la situación ahora? Las bonificaciones siguen en vigor, aunque ésta también fue una información confusa ya que el Gobierno de La Rioja dijo que las invalidaría en el momento. Si se suspendieran, los transportistas tendríamos que pagar los tramos sin bonificar, es decir, 29 euros en lugar de 5.

Ahora sólo queda esperar si la decisión del Tribunal Superior de Madrid irá en la misma línea del Supremo o si tomará otra decisión, enredando aún más la situación complicada de por sí.